La conversación sin pelear
Las frases exactas para pedirles ver la caja de las medicinas y anotar sus datos sin que suene a control. Cuatro guiones palabra por palabra y qué responder a las tres negativas más comunes.
La salud de tus papás en una hoja: medicamentos con dosis y horario, alergias, diagnósticos, médicos y seguro. Se imprime en casa, se pega en la nevera y cabe en su cartera.
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Una hora tuya, hoy, sentada con la caja de sus medicinas. O una madrugada entera intentando recordar el nombre de una pastilla blanca mientras alguien con bata espera tu respuesta. Es el mismo rato: la diferencia es cuándo lo pagas y quién lo paga.
Si dudaste aunque sea en una, esta hoja es para ti. No es descuido: nadie te dijo nunca que esto había que tenerlo escrito. Ahora lo vas a tener escrito.
«Hace aproximadamente un mes la volví a instalar, subí todo mi tratamiento pero por alguna razón y por más que revise la configuración no me aparecían las alertas a la hora que me tocaba el medicamento»
«Ha tenido fallos en las alarmas de las tomas de los medicamentos porque no avisaban bien»
«Sería bueno que dejarán la opción para ingresar manualmente la especialidad del médico, no hay opción de colocar hora en la cita y la clínica (no todas las citas son en el mismo hospital)»
«Mi papá falleció el año pasado y este año mi mamá se mudó con mis hermanas para que la cuiden porque está entrando a la vejez. Mi trabajo es muy demandante»
No hace falta entender los nombres de las medicinas: se copian tal como están en la caja. La guía te dice en qué parte del envase mirar y qué preguntar en la farmacia si algo no se lee.
Juntas todos los envases en la mesa, también los que están en el baño y en la mesita de noche. Nada más. Ese es el primer rato y dura quince minutos.
Copias de cada caja tres cosas: nombre, cuánto y cuándo. La guía te dice en qué parte del envase está cada una, y qué hacer si no se lee.
Pasas lo imprescindible a la hoja grande que va en la nevera y a la tarjeta del tamaño de una credencial que va en su cartera y en la tuya.
Le haces una foto, la guardas donde se abre sin desbloquear el teléfono y se la mandas a quien tenga que tenerla. Listo: ya nadie depende de tu memoria.
Cada título de esta lista es un capítulo real de la guía o de sus cuadernillos. Nada de relleno: se lee en un rato y se aplica el mismo día.
Son cifras del propio material: capítulos escritos, archivos que recibes y plantillas que puedes imprimir. Nada de cifras de ventas ni de promesas.
La guía principal: 13 capítulos cortos y 11 plantillas para escribir, en una hora por persona, la ficha completa, la hoja de la nevera y la tarjeta de la cartera. Con un ejemplo lleno para copiar el formato y la versión en letra grande.
Hoy, con todo lo de abajo incluido, por $7.99
Las frases exactas para pedirles ver la caja de las medicinas y anotar sus datos sin que suene a control. Cuatro guiones palabra por palabra y qué responder a las tres negativas más comunes.
Qué va en la bolsa cuando hay que salir corriendo, qué preguntar en las primeras dos horas y las seis cosas que conviene pedir antes del alta. Lista para imprimir y colgar detrás de la puerta.
La rutina de cinco minutos después de cada consulta para que la ficha nunca se quede vieja, las seis señales de que ya caducó y la hoja de cambios para no reimprimirlo todo.
Lo quiero, con los tres cuadernillosDescarga inmediata · $7.99
La guía principal, 13 capítulos y 11 plantillas
Bono 1, incluido con la guía
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Tienes 7 días para abrirlo, leerlo y probar a llenar la primera hoja. Si te parece que no te sirve, escribes a la plataforma y te devuelven el dinero completo, sin preguntas y sin que tengas que devolver nada.
Cuesta $7.99 para que decidir te tome menos tiempo que llenar la primera página. No es un precio de lanzamiento ni una rebaja: es lo que vale una hoja bien hecha frente a no tenerla.
No. La guía no dice qué tomar, no cambia dosis y no diagnostica nada. Solo te ayuda a escribir, ordenado y en una hoja, lo que el médico ya recetó. Las decisiones de tratamiento siguen siendo del médico.
Sí. La ficha está pensada para cualquier país de habla hispana: los campos son los mismos (medicamentos, dosis, alergias, diagnósticos, médico, clínica, seguro y contactos) y hay una versión con espacio para el número de afiliación o póliza, se llame como se llame donde vives.
Es lo más común, y por eso el primer cuadernillo es justo esa conversación: cinco frases que funcionan, qué responder a las tres negativas más habituales y qué hacer si no quiere que anotes nada delante de él.
Para la nevera y la cartera, sí: son de papel a propósito, porque funcionan sin batería y las puede leer cualquiera. Si no tienes impresora, dentro está la versión para copiar a mano en una hoja cuadriculada, con el mismo orden.
Por eso hay un capítulo entero sobre qué se pone y qué nunca se pone en la hoja de la nevera. Los datos delicados —números de cuenta, documentos, diagnósticos que no quieran compartir— se quedan en la ficha completa, que vive guardada.
Cabe. La tabla está hecha para diez medicamentos en una sola cara, en letra grande, y hay una segunda hoja para quien toma más. Dentro tienes un ejemplo lleno para copiar el formato.
Una hora por persona si tienes las cajas de las medicinas delante. La guía la reparte en cuatro ratos para que puedas empezar hoy y terminar mañana sin perder el hilo.
Cuatro archivos en PDF: la guía principal y los tres cuadernillos. Llegan a tu correo justo después de pagar, se descargan al momento y se pueden leer en el teléfono, en la tablet o en el ordenador, con o sin internet.
Puede ser este domingo, con un café y la caja de sus medicinas encima de la mesa. O una madrugada, de pie, contestando de memoria. Es la misma hora.
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